
JOSÉ
MARTÍ (La Habana, Cuba,1853)
José
Martí, el patriota, escritor y poeta cubano, nació
en La Habana en 1853 y murió en Dos Ríos en 1897,
cuando luchaba por la independencia de su país. Hijo de
españoles, muy pronto convirtió en objeto de su
vida la independencia de su patria. Condenado en 1870 a trabajos
forzados por sus actividades revolucionarias e indultado al año
siguiente, viaja a España. En la universidad de Madrid
inicia sus estudios de Derecho, que luego culmina en Zaragoza.
En 1875 se traslada a México y, más tarde, a Guatemala
donde escribe una historia de amor titulada “La niña
de Guatemala”. Tras una breve estancia en La Habana, es
deportado de nuevo a España y en 1879 se establece en Nueva
York. A partir de ese momento, y desde su tribuna de escritor,
político y periodista, se entrega con mayor intensidad
a sus ideales y plantea concienzudamente la liberación
de Cuba.
En
nuestro país vivió en Caracas en 1881 donde escribió
para el periódico “La Opinión Nacional”,
fundó la “Revista Venezolana”, dictó
conferencias en la Cámara de Comercio y finalmente, abandona
su país por órdenes del presidente autócrata
Guzmán Blanco.
Durante
sus últimos años hace varios viajes por América
Central y las Antillas y, después de suscribir el Manifiesto
de Montecristi, parte rumbo a Cuba desde Cabo Haitiano. Tras desembarcar
en Playitas, se convierte en jefe de las operaciones, y muere
en acción en Dos Ríos.
La
variada y rica obra de Martí ofrece diferentes facetas.
Como escritor político, su mensaje constituye una denuncia
del gobierno oligárquico de su país. Entre sus trabajos
políticos sobresalen “El presidio político
en Cuba”, “La República española ante
la revolución cubana” y “Cuba y los Estados
Unidos”. Su pensamiento y su sentido activo de la vida se
reflejan en su abundante Epistolario; su ideología acerca
del continente por el que perdió la vida quedó plasmada
en “Nuestra América”. En su libro “Norteamericanos”
proyecta una visión del futuro político de Estados
Unidos.
A
lo largo de sus continuas peregrinaciones por tierras americanas,
Martí se relacionó con muchos escritores y pensadores
que contribuyeron a su formación. Fruto de esta experiencia
son sus ensayos biográficos sobre Cecilio Acosta, Olegario
Víctor Andrade, Oscar Wilde, José María Heredia
y el estadounidense Walt Whitman.
Durante
su estancia en España había gustado del teatro;
estaban en boga por entonces Manuel Tamayo y José Echegaray
y, a imitación de ambos, escribió algunos dramas
y comedias, entre los que cabe señalar “Abdala”
y “Amor con amor se paga”. También dejó
una novela, “Amistad funesta”, y la traducción
castellana, bajo el título “Misterio”, de la
obra de Hugo Connay, “Called Back”. Infatigable periodista,
fundó “La Edad de Oro”, revista infantil, y
“Patria”, órgano del movimiento revolucionario
del que fue director durante varios años. Abarcó,
asimismo, el campo de la enseñanza, en el que, cuando era
profesor en Venezuela, Se reveló como pionero de los modernos
métodos pedagógicos.
Pero,
aparte de su genio político, fue su faceta lírica
Ia que en Martí brilló con luz más propia.
Tres cancioneros recogen su obra, “Ismaelillo”, “Versos
Sencillos” y “Versos Libres”. Excepcional por
su calidad, pero imposible de adscribir a ninguna escuela o movimiento.
Moderno y antiguo al mismo tiempo, Martí gustó de
la poesía popular y de los metros cortos, muy en boga en
la lírica tradicional de su patria, pero no desdeñó
la poesía técnica, precursora de nuevos caminos.
Los autores suelen considerar la lírica de Martí
como un antecedente del modernismo.
Para
nosotros, hijos de la misma patria que vio nacer al Libertador
Simón Bolívar es un orgullo que hombres como José
Martí se encuentren entre los más fieles seguidores
del ideario bolivariano y como testimonio de esta afirmación
quedó para la posteridad el ensayo “Tres Héroes”,
de su publicación La Edad de Oro, donde relata la primera
parada que hiciera al momento de pisar suelo venezolano.
La
Fundación CENAMEC, en homenaje a tan insigne personaje
latinoamericano, precursor de los cambios en la pedagogía,
enaltece su labor al bautizar a una de nuestras aulas de clases
con su nombre.